21 de julio de 2009

La guardiana (Historia)

Prólogo:
Al igual que nacen portadores de la llave-espada, nacen guardianas, la misión de la guardiana es proteger al portador de la llave mientras el portador aprende a usar la llave-espada, también una de las misiones de la guardiana es entregarles poco a poco la luz que late en el corazón de las guardianas, el proceso termina con la muerte de la guardiana que a su tiempo es una liberación para las guardianas.
A las guardianas reconoce por un extraño tatuaje en la espalda, el tatuaje tiene forma de una llave-espada rodeada de dos alas protectoras.

Capitulo 1: Un nacimiento, dos destinos.
Los reyes de Vergel Radiante tuvieron una hija, estaba destinada a ser la princesa, pero cuando los médicos y la comadrona vieron el tatuaje en la espalda de la recién nacida, no sabían como decirles a los padres que la niña no podría ser la princesa que tanto anhelaba el reino. La niña se llamo Nimue.

Capitulo 2: La maestra.
No habían pasado ni dos días, desde que se hizo pública, que la que todos creían que sería la princesa, tendría que ser la futura guardiana, cuando apareció una dama vestida de blanco, que se presento como la maestra de la futura guardiana, los reyes aceptaron que la maestra se hiciera cargo de la educación de Nimue, pero no entendían como podía empezarse el entrenamiento con un bebe de 4 días.

Capitulo 3: El entrenamiento de la guardiana.
Nimue empezó a aprender artes curativas por todos los medios a la tierna edad de los tres años, después a los 5 años empezaron a enseñarle magia, a los 7 años le enseñaron artes marciales, y de los 11 a los 16 años le enseñaron a manejar cualquier tipo de arma.
La formación de la guardiana término a los 16 años, justo cuando nació su hermana pequeña y futura princesa Kairi.
Capitulo 4: Un bautizo un intento de asesinato fallido.
El día en que se celebro el bautizo de Kairi, alguien intento matar a Kairi y a su madre, Nimue se interpuso entre la bala y ellas.

Capitulo 5: Inconciencia y reflexiones.

Nimue se despertó… Estaba sola, aunque en la butaca de al lado persistía una leve arruga , al poner la mano notó que estaba caliente, era obvio que alguien se había pasado tiempo allí. Se percató de que estaba viva, era extraño según sus cálculos tendría que estar muerta. Entonces alguien entró en la habitación, no hizo falta que levantara la cabeza para darse cuenta de quien era:
- lo siento maestra...
-Fue una estupidez. Dijo la maestra.
-Ya lo se... Contestó nimue con un leve hilo de voz.
-¿Que pretendías? No, ya se que pretendías, aparte de salvar a tu hermana, pretendías morir, ¿cierto? Dijo levantando una ceja.
-No se lo que pretendía...
-Ya hablaremos luego, ahora será mejor que descanses. dijo dando media vuelta y se marcho dando un portazo.

Capitulo 6: Ataque de rebeldía.
Pasaron dos semanas de recuperación, nimue tuvo tiempo para pensar en su existencia, sus pasos estaban marcados en una sola regla muy estricta “no salir del castillo sola”. Nunca le había dado importancia, total esta fase de su vida seria irrelevante para el futuro, pero tenia curiosidad por saber que era la libertad.

Capitulo 7: Escapadas.
se miró en el espejo, y no se vio a ella, vio a otra chica, era castaña, ojos marrones, no le había costado mucho cambiar de aspecto dado las habilidades mágicas en el campo del camuflaje. Pero sabia que salir no le iba a ser tan fácil, la maestra no estaba, pero eso no le iba a facilitar las cosas.
Calculo todas las vías de escape, eran pocas, opto por la ventana del pasillo norte, ya que sabia que no estaba transitado a esas horas. Cojio una de sus armas, se posó sus guantes. Y saltó hasta el muro. Al fin estaba fuera.

Capitulo 8: Identidad falsa, dulce libertad.
Paseo por las calles, no le importaba a donde se dirigía, la cuestión era alejarse del castillo y de las calles que lo rodeaban, no le costo mucho alejarse. Se le pasó rápido el día, no se dio cuenta y se encontró medio perdida en uno de los peores barrios de la ciudad por la una de la madrugada…
No encontraba ningún punto de referencia, se apoyo en una esquina intentando visualizar la salida, sintió una presencia, no era como las normales emanaba un tipo de magia especial. Ignoro esa presencia y volvió a buscar la salida, al fin la encontró.
se dirigió hacia la salida cuando se topó con una niña, estaba llorando, intentaba usar su magia para sanar unas plantas marchitas, se dio cuenta de que la había descubierto y ya sabia quien era yo, esos ojos podían ver mas allá de lo que cualquier ojo humano podía hacerlo.
- Tú eres la guardiana…¿verdad?
- Y tú no eres humana del todo ¿verdad?
- Me llamo Aerith.
- Yo soy Nimue, pero no le digas a nadie que he estado aquí. Mientras decía esto se quitó uno de sus guantes y con un poco de magia curativa sanó las flores.
- Nimue, me enseñaras ha hacer eso…? preguntó con curiosidad
- Claro, pero mejor llámame Aysel, vamos te lo enseñare mientras te llevo a tu casa, ¿vale?
- Vale.
Capitulo 9: Una emboscada y un héroe…
Mientras llevaba a Aerith a su casa, a unas dos calles de donde se encontraban. Sintió la presencia de unos cuantos individuos rodeándolas, como si fueran una simple presa al fin.
Redujo el paso, preparándose concienzudamente para no desatar mas poder de lo necesario sobre aquellos miserables, lentamente cojio su arma, una lanza-nunchako con una puta triple, una de sus mejores armas.
Eran 6 hombres, olían a alcohol y no parecían muy capaces de mantenerse en pie, pero las opiniones de la joven guerrera eran equivocadas ya que cuando cerraron el circulo estaban bastante serenos. Se fijó en el que parecía el líder, no le paso desapercibida el arma que llevaba, una espada muy básica, bien afilada pero mellada por el uso .
- Bien pequeñas, dadnos vuestro dinero y no os pasara nada. dijo el jefe de la banda con una mirada agresiva y con una voz turbia.
- ¿Que pasara si no lo hacemos? Respondió ella, valientemente.
- Miren esta cría, se nos pone chula. dijo un esbirro a carcajada limpia
- Aerith quédate quieta un segundo. Le pidió mientras le ponía un campo de fuerza para protegerla mientras ella luchaba.
- Miren si nos las vemos ante una maga de tres al cuarto. dijo el jefe de manera burlesca.

Empezó la lucha, no tenía nada que ver con las elegantes fintas de sus maestros, pero si tenían fuerza como para burlar sus estocadas y movimientos, la dura batalla se prolongaba, estocada tras estocada, acometida tras acometida Aysel se cansaba… ya no podía mas, definitivamente la herida de bala le había hecho mucho mas daño de lo que ella creía.
No podía dejar que la vencieran ya que eso provocaría que el campo de fuerza que rodeaba a Aerith perdería la fuerza hasta desvanecerse, a parte de un duro varapalo a su orgullo y honor . Tuvo que esquivar unos cuantos golpes de las porras, palos y cadenas de esos brutos, al fin vio que la única posible salida seria usar mas poder sobre ellos, al final observó una debilidad entre los cuatro mas jóvenes o inexpertos del grupo, fue bastante fácil ya que les tenia medio acorralados, les desarmó en un momento y del miedo salieron despavoridos callejón abajo. Pero se distrajo un breve momento para comprobar que Aerith estaba bien, fue su perdición, uno de los bandidos se acercó por la espalda y la golpeó a traición con su porra, Aysel cayo medio noqueada al suelo, se le nublaba la vista...de los 6 bandidos solo quedaban 3 para su desgracia uno de ellos era el líder un hombre robusto y fuerte. Se acerco riéndose al lado de la joven, y desenvainando su arma dijo:
-Este es tu fin preciosa...
Aysel veía en la sombra de su adversario como se le acercaba su hora y ella no podía hacer nada...y con una suave brisa notó como la espada de su rival se conducía asta ella, de pronto sonó un fuerte estallido metálico y de pronto el silencio...Aysel abrió los ojos, estaba viva , ¿porqué? se preguntó, ¿que había pasado? levantó su cabeza y ahí estaba el, alto, con una espada enorme, no le pudo ver bien el rostro pero parecía atractivo:
-Quien eres? dijo el líder
-No necesitas saber mi nombre, simplemente, morirás.
Tiro al líder y a los otros 2, ayudo a levantar a Aysel, se miraron a los ojos y lucharon los dos juntos contra los otros, mandoble tras mandoble, Aysel recobró el aliento enfrentándose sola al líder:
-Segundo asalto cabrón. dijo Aysel
Mientras el chico misterioso blandía su enrome espada contra los otros 2 esbirros, entre los dos guerreros se ayudaban mutuamente, después de un golpe lo asestaba el otro, dando uso de espectaculares combinaciones de combate y técnicas sorprendentes, al ver tan asombroso espectáculo no les quedó otro remedio a los tres bandidos de rendirse y salir corriendo suplicando que se les perdonase la vida era una victoria bien merecida. Tras la batalla los dos guerreros se miraron...

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